1. Se
Manifiesta triste o sensible constantemente o muy irritable tanto en los niños
como en los adolescentes.
2.
Disminución marcada del interés o de la capacidad para el placer en todas o
casi todas las actividades, la mayor parte del tiempo.
3.
Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento significativo de peso en
corto tiempo, ambos casos son síntoma de alarma.
4.
Insomnio o por el contrario exceso de sueño durante todo el día.
5.
Agitación o enlentecimiento psicomotores más frecuentes de lo normal, si
nuestro hijo es calmado notar más calma de la cuenta y si por el contrario es
hiperactivo que se vea un aumento de este síntoma.
6.
Fatiga o pérdida de energía seguida, es normal que se fatiguen después del
juego pero si es de forma constante es
una señal de alerta.
7.
Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada, cuando siente de
forma constante que no hace bien las cosas y se queja por estas.
8.
Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, esta es
frecuente en los niños menores pero tiene un límite pues al final saben muy
bien lo que quieren si la indecisión es constante y viene acompañada de
desconcentración es alarma.
Son fáciles de identificar pero si se tiene un mínimo de
conocimiento y capacitación sobre el tema y sobre todo, como lo he comentado si
padres y cuidadores están al tanto del desarrollo evolutivo del niño; así sean
las rabietas constantes, se debe buscar la causa del desajuste para evitar al
niño el sufrimiento que representa entrar en una depresión y no saber siquiera
como explicar que le está pasando y porqué todo lo que está a su alrededor que
le hacía vibrar antes, ahora le es completamente indiferente, incluso él,
porque su autoestima es la primera que se afecta.
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